Errores que debes evitar al traducir una página web

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Tu página web es tu escaparate al mundo. Sabemos que una página tiene que ser atractiva y estética, tiene que tener un SEO trabajado, con una navegación intuitiva y todo sin dejar de transmitir la información crucial de tu negocio. Al traducir la página, es muy común caer en errores que pueden perjudicar a todos estos factores.

Para que no te ocurra a ti, te dejamos los 5 errores más comunes al traducir una página web para que puedas evitarlos.

1. No planear el diseño para diferentes tamaños

A la hora de diseñar tu web seguramente te hayas preocupado por encajar tus textos en líneas, párrafos y bloques para que el resultado sea estético y atractivo. Si no has tenido cuidado, la traducción de la página destrozará tu diseño. Normalmente una traducción será más larga en tamaño que el texto original, lo que causará que tus frases no encajen y que tus párrafos ocupen más tamaño o incluso lleguen a superponerse las palabras.

Para evitar esto, realiza un diseño adaptable sin intentar cuadrar los textos hasta el último pixel. Si has seguido los principios de diseño responsive no deberías tener muchos problemas para que tu página se adapte a los diferentes tamaños de textos. Recuerda también que para algunos idiomas, como el chino o el árabe, tendrás que usar un tamaño de fuente mayor para que pueda comprenderse.

2. No utilizar traducciones de confianza

Cuando barajes opciones para la traducción no dudes en optar por traductores profesionales. Una traducción automática hará que tus textos parezcan artificiales y con toda seguridad dará lugar a errores de expresión que ahuyentarán a tus clientes.

Quizá tu sobrino haya estado de Erasmus en Inglaterra y quieras ahorrarte algo de dinero en la traducción, pero traducir una web no significa únicamente pasarla a otro idioma. Un traductor profesional se encargará de mantener tu tono y respetar el mensaje de fondo, asegurándose de que suene natural en el lenguaje de destino.

3. No adaptar el SEO

Cuando estudiaste el SEO para tu página web, analizaste el comportamiento de tu público objetivo para centrarte en las palabras clave más óptimas (¿lo has hecho, verdad?). Ahora tu público es diferente, y no bastará con traducir las palabras claves desde tu idioma de origen. En diferentes países pueden buscar tu producto utilizando expresiones diferentes, por lo que debes investigar qué keywords se utilizan en el idioma al que quieres traducir tu web.

4. Realizar una traducción incompleta

En una página web existe mucho texto que puede no ser visible a primera vista. Cuando te encargues de extraer el texto de tu web debes asegurarte que no te dejas nada sin traducir. Recuerda traducir todos los elementos:

  • Metadatos. Título de la página, descripción…
  • URLs. Normalmente la dirección de la página indica de qué trata (por ejemplo, www.mipagina.com/tarifas). Recuerda traducir este texto para tu nueva página.
  • Mensajes ocultos. Mensajes de error, mensajes mostrados durante cargas…
  • Títulos y textos alternativos de imágenes.

Cuando vas traduciendo tu página por lotes, puede que dejes sin traducir una parte de tu layout o algún contenido de una página que haga referencia a otra parte de la página sin traducir. Revisa todo el contenido para no acabar con una página en dos idiomas diferentes y toma el tiempo necesario para asegurar que la traducción sea fiable.

5. No tener una estrategia continua de traducción

Es natural (y casi obligatorio) que una web vaya evolucionando, y los cambios en textos serán inevitables. Ya sea por incluir nuevas páginas o por modificar una página existente, hay que ver la traducción de una web como un proceso continuo.

Guía para escoger una empresa de traducción